En el bloque norandino la placa de Nazca en subducción contiene un segmento de placa plana que influye notablemente en los estilos estructurales de los cinturones montañosos de la placa sudamericana. Una ruptura sismotectónica a aproximadamente 4°N se conoce como Desgarro de Caldas. En analogía a las crestas asísmicas bien desarrolladas y asociadas con los bordes meridionales de los segmentos de losa plana en Peru y Chile, es posible identificar rasgos morfoestructurales, aunque de menor alcance, en la losa oceánica, que se puede proyectar al límite sismotectónico del Desgarro de Caldas. Estos rasgos tienen sus mejores expresiones en la cordillera transversal de Istmina, que separa las cuencas de Atrato y de San Juan y es paralela a la Falla de Transformación de Yaquina y en el lineamiento transversal de Arma en el Valle del Cauca, que resume la dirección de la Dorsal de Buenavista. Estos lineamientos sub-paralelos y perpendiculares al tren estructural de las cordilleras y se unen en la provincia volcánica de Combia del Mioceno, que marca el cambio direccional de los lineamientos. El plegamiento de las cuencas de ante-arco y en la cordillera oriental del dominio retro-arco proporciona evidencia de un régimen contraccional NW-SE a nivel del margen continental durante el Mioceno tardío a Plioceno, que ha sido documentado de forma independiente por determinaciones regionales de paleo-esfuerzos. Otra prueba estructural para una convergencia oblicua proviene del rastro colisional, que se manifiesta al N de la cordillera transversal de Istmina y produce un reentrante triangular del piedemonte occidental de la Cordillera Occidental . Esta característica dio lugar a un reentrante triangular de la cordillera occidental, lo que retroarco de las cordilleras, la propagación hacia el sur del segmento de placa plana se evidencia en las terminaciones de los pliegues dentro de la cordillera oriental, así como en el patrón de relevo de las fallas inversas frontales del piedemonte llanero, que constituyen un cinturón plegado y fallado y termina contra el Desgarro de Caldas. El mismo Desgarro de Caldas separa dos segmentos estructurales de la Cordillera Oriental, que se diferencian por su ancho y su organización interna. Al N se encuentra la cuenca intramontana de Bogotá, que termina el segmento de la placa plana y está confinado por altos marginales y cinturones de antepaís bien desarrollados. Hacia el S, la Cordillera se define como cadena orogénica más compacta con su culminación ubicada cercanamente al piedemonte llanero. En este segmento, la cordillera se asemeja a una cuña bivergente y asimétrica, que puede modelarse en cajas de arena.
Con esta propuesta aspiramos a examinar el segmento N de la Cordillera Oriental, poniendo énfasis en el reconocimiento de lineamientos transversales, que delimitan pliegues o se manifiestan en cambios estructurales, como la vergencia de los pliegues, la asociación de pliegues a fallas heredadas, relevos de las fallas marginales del piedemonte y manifestaciones ígneas-volcánicas, como las que se presentan al centro volcánico de Paipa.
En este registro de deformaciones igualmente incluiremos el análisis estructural de los mantos salinos de la Sabana de Bogotá, que se relacionan a lineamientos transversales. El volcanismo y plutonismo de Paipa-Iza igualmente se relaciona a un lineamiento transversal, considerando la caldera alargada en Paipa y el arreglo lineal de las manifestaciones igneas entre Paipa e Iza. Contrastaremos el ascenso intrusivo retardado de edad miocénica con el acelerado paso de las erupciones volcánicas recientes, discutiendo su relevancia con respecto a posibles configuraciones de placas y el avance del desgarro (o de la flexión) de la losa en subducción. Con estas observaciones superficiales aspiramos poder establecer un marco para la evolución del segmento plano relacionado a los Andes septentrionales. |