El marco teórico en el que se sustenta el Proyecto está dado por la amplia gama de investigaciones en torno a la idea misma de una naturalización de la fenomenología y de los fenómenos de primera persona. En líneas muy generales, el proyecto de naturalización de la fenomenología ¿tal como es concebido en Naturalizing Phenomenology (Petitot et al 1999)- busca rescatar ciertas contribuciones de Husserl con miras a enfrentar el asunto de la necesaria integración de los datos fenomenológicos de primera persona dentro de la investigación naturalista de tercera persona. En este gran proyecto cabe distinguir varios frentes de trabajo. El primero de ellos se centra en la investigación de varios paralelos importantes entre la fenomenología husserliana y varios hallazgos provenientes de la psicología experimental y la neurobiología. En este respecto, por el lado fenomenológico se destacan los trabajos de Husserl en torno a la naturaleza de la percepción, la constitución de objetos, la síntesis pasiva, y la génesis de la intersubjetividad y, por el lado de la psicología actual, resultan particularmente significativos la así llamada teoría ecológica de la percepción propuesta por J.J. Gibson (1986); los experimentos del paradigma de deshabituación acerca de la cognición infantil adelantados principalmente por Spelke (1989, 1990 y 1993), Baillargeon (1998), Gopnik (1984 y 1988) y Meltzoff (1993 y 1998), entre otros; las investigaciones neurológicas en torno a la percepción y los centros motores del cerebro desarrollados por, entre otros, Maxine Sheets-Johnstone (1999) y Alain Berthoz (1997), o el trabajo en torno a la conciencia y el contenido no conceptual realizado por filósofos como Peacocke (1983 y 1992) o José Luis Bermúdez (1998 y 2003).
Un segundo frente de trabajo inmerso en el programa de una eventual naturalización de la fenomenología se centra en la necesidad de llevar a cabo una serie de estudios netamente filosóficos en torno a ciertas nociones nucleares en el pensamiento de Husserl, tales como el concepto de lo apriori, el concepto de mundo de vida, la noción de síntesis o la idea misma de intuición eidética. Parte del interés de este frente de investigación radica no solamente en el esfuerzo por tender puentes entre la propuesta de Husserl y varios proyectos filosóficos actuales, sino también en el intento por determinar hasta qué punto la fenomenología depende de nociones, hoy caídas en descrédito, como la de analiticidad, la de dato de los sentidos, la de certeza apodíctica o la idea de una justificación última del conocimiento. En esta dirección la literatura filosófica sobre Husserl es enorme y las interpretaciones de su pensamiento son de naturaleza muy variada. Sin embargo, desde hace ya algunos años ha habido un renovado interés por el trabajo de Husserl en muchos autores cercanos a la ciencia cognitiva. En este sentido destacan por ejemplo los trabajos de Petitot (1999), Depraz (1999), Roy (1999) y Varela (1999 y 2000) en Francia, y las lecturas de D.W. Smith (1989, 1995 y 1999), Dreyfus (1982), Hintikka (1975 y 1995), Mohanty (1979 y 1985) y Welton (2000) en el ambiente anglosajón, por sólo mencionar unos pocos. Finalmente, debe destacarse que recientemente se ha creado la revista Phenomenology and Cognitive Science, editada por Kluwer, que está consagrada en su totalidad a la problemática en la que se halla inscrito el Proyecto de investigación.
Por su parte, también existe una amplia literatura en torno a la obra de Quine. Allí no sólo se destacan los trabajos exegéticos adelantados por Gibson (1982 y 1988), Hookway (1988) y Gochet (1986), sino que también existe una buena oferta de colecciones de artículos sobre la filosofía quineana como las compiladas por Barrett y Gibson (1990), Hahn y Schilpp (1998), Orenstein y Kotatko (1999), Leonardi y Samtambroggio (1995), y los cinco volúmenes recientemente editados por Føllesdal (2001). Buena parte del interés de varios de estos ejemplares radican en que vienen acompañados por las respuestas del propio Quine a sus adversarios. Asimismo, ha habido un creciente interés en los trabajos que este autor dedicara a la ontogénesis de la referencia y muchas de sus tesis han sido confrontadas con los avances en psicología del desarrollo por el trabajo de psicólogos que trabajan en el paradigma de deshabituación como los mencionados anteriormente.
Con todo, resulta curioso constatar que en medio del creciente interés que suscitan los trabajos en torno a la cognición y la primera persona, la naturalización de la fenomenología y el proyecto filosófico quineana existen muy poca literatura consagrada a examinar de forma conjunta las perspectivas filosóficas de Husserl y Quine. A este respecto en el panorama anglosajón sólo se destacan un ensayo reciente de D.W. Smith (1994), un trabajo de Mohanty (1979) de hace ya algunos años y ciertas tímidas sugerencias por parte de Føllesdal (1995 y 1999) en varios de sus escritos.
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