Desde los años 1980 y en el contexto neoliberal de polarización urbana, la violencia se ha instalado como un elemento cotidiano de la vida urbana latinoamericana y ha determinado las posibilidades y las formas de vida en las grandes urbes. América Latina concentra más de la tercera parte de los homicidios en todo el mundo, cuyas principales victimas han sido hombres menores de 30 años de edad, habitantes no-blancos de barrios marginalizados, cuyos cuerpos conjugan las opresiones y acumulan las inequidades y se vuelven lugar de inscripción de la conflictividad históricamente y territorialmente configurada.
El punto de partida de la investigación es la crítica a los análisis parciales acerca de la violencia en las ciudades latinoamericanas, que usualmente se limitan a cuantificar la violencia que tiene como locación la ciudad, la analizan como desviación moral de individuos naturalmente violentos o como resultado de una suma de factores de riesgo genéricos y descontextualizados. |